La historia de mi rodilla: el preoperatorio

Me golpeé la rodilla contra la robusta mesa de madera del salón mientras mi hermano y yo jugábamos aquel 25 de diciembre de 1992. El choque debió ser fuerte porque sentí un ligero mareo y ese silencio de las películas, cuando le pegan un puñetazo al actor y éste se queda atolondrado. De repente„ quitan todo el sonido durante unos milisegundos y “bum” vuelve todo el alboroto que había antes del corte. También pasa mucho en las películas de guerra, en las escenas de bombas y demás. Aunque me puse factor (medicina que usamos los hemofílicos) y hielo para parar el hemartros (sagrado en articulaciones) al cabo de las horas parecía como si tuviera una pelota de balonmano en la rótula.

Fue difícil en esos tiempos encajar que el juego, esas cosas que hacen los niños que está asociado al placer, estuviera coloreado por el miedo, el mío propio y el de los demás a que no me hiciera daño, a que no tuviera hemorragias. Nunca dejé de hacerlo y me alegro por ello. Aunque aquel día me hice daño, recuerdo los momentos de juego con mi hermano como de los mejores de mi vida.

Muchas veces me mandaban a jugar al ajedrez cuando yo prefería pegar balonazos y correr. Yo quería jugar en equipo, sentir el apoyo del grupo cuando se marca un gol o se pierde un partido. No quería jugar un uno contra uno, en la más absoluta soledad como lo hacía en casa enfermo o en el hospital, intentado ganar a niños o niñas inteligentísimas que jugaban por el placer de poner en marcha sus estrategias ajedrecísticas.

En aquellos tiempos y a veces ahora también, un golpe en la rodilla para un hemofílico con inhibidores, puede suponer el inicio de un calvario. Como ya he contado en otros textos, un sangrado en una articulación, hace que ésta sea susceptible de sangrar otra vez. Puedes leer sobre esto en ¿Qué es la hemofilia? y Hemartros: sangrado en las articulaciones.

Yo en aquel entonces tenía trece años y pronto tendré cuarenta. Desde entonces hasta ahora, la articulación se ha deformado y no hay espacio articular. Por ahí no puede pasar ni el pelo de una gamba, el cartílago se ha esfumado, los músculos se han acortado y los tendones están rígidos. Casi no puedo doblar la pierna y tampoco puedo estirarla por completo. Mi rodilla ha perdido tanto su funcionalidad que es necesaria una prótesis.

La historia de mi rodilla- el preoperatorio

Mañana lunes, seis de noviembre, por fin entro en quirófano para hacerme el plan renove de la rodilla. Ya es domingo tarde noche y estoy ya ingresado. No se ni si podré acabar este post ya que me queda poco rato. La cirugía de mi rodilla supone mucho para mi. Ha sido una relación de muchos años en los que hemos pasado por muchas experiencias. Al principio tuve muchas hemorragias que como ya te he ido contado han contribuido a la desfiguración articular y al desequilibrio postural. Más tarde, estaba todo tan deshecho que ya dejé de sangrar, como si fuera un campo quemado en el que ya no puede crecer las plantas y los árboles. He pasado por mucho dolor, he buscado soluciones en los médicos, en los analgésicos, en la fisioterapia, en la psicología, en la medicina china, en las teorías que promueven que según la zona del cuerpo afectado hay un conflicto emocional que resolver, en los libros que dicen que todo es porque nosotros lo atraemos, en la homeopatía, en los estiramientos de cadenas musculares, en el yoga, en la piscina, pilates, dietas de todo tipo y a la vez he seguido viviendo la vida cojeando desde hace muchos años. Muchas teorías y opiniones. A veces me han servido de apoyo y otras para culpabilizarme más, pero de esto ya hablaré en otro post.

Yo estaba acostumbrado a llevar muletas cuando tenía hemorragias en la rodilla o en el tobillo y luego ya no las usaba si no volvía a sangrar otra vez. Tenían una función durante un tiempo. Pero a finales de los 90 andaba ya tan mal que me apoyaba con un bastón contínuamente. Éste formaba parte de mi vestuario. Pero no lo usaba únicamente para evitar dolor o para ayudarme a caminar, sino que la llevaba porque así yo me hacía creer a mi mismo que lo de andar mal iba a ser algo temporal, como cuando tenía una hemorragia y luego volvía a la normalidad. No aceptaba que yo estaba cojo. Cuando hay pérdidas, a veces nos lleva un tiempo acoger lo ocurrido tal cual es. Aceptar que se pierde algo también es abrir la ventana al dolor y se necesita tiempo y apoyo para hacerlo.

Han pasado tantos años desde aquella navidad que casi no recuerdo cómo me sentía cuando caminaba sin esta dificultad. Mi forma de andar tiene su sello de identidad. Es tan característica que hasta amigos míos me han preguntado casi con miedo “¿pero dejarás de andar de esta manera tan particular?”. A veces preferimos que aunque algo no vaya muy bien no nos lo cambien, porque las personas tenemos la necesidad de certidumbre. “No lo sé” les contesté. “Imagino que tendré que volver a aprender a caminar pues mi cuerpo ya está muy habituado a ciertos movimientos y ajustes para no sentir dolor”.

Mi condición de hemofílico con inhibidores (una circunstancia que agrava mi enfermedad y que ya te contaré en otro post) hace que esta operación sea un reto y todo un acontecimiento para el personal médico, para mi familia y para mi.

Y cuando llegan los momentos importantes de la vida, uno se acuerda de los que faltan, sobre todo de mi madre. Ella contribuyó muchísimo a que viviera la vida a pesar de mis circunstancias. Aunque estaría nerviosa, también estaría muy contenta del paso que voy a dar. Los que la conocisteis sabéis como se crecía en los momentos difíciles y como era alguien que querrías tener a tu lado cuando las cosas se ponen feas. Y como dicen que los que se han ido siempre quedan dentro de  uno pues “con tu amor, con tu fuerza y con tu lucha me quedo mamá”. Y también con el apoyo de los que están aquí en vida.

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7 comentarios sobre “La historia de mi rodilla: el preoperatorio

  1. Las decisiones difíciles cuesta tomarlas, por eso son difíciles. La operación te llena de incertidumbres, no sabes lo que va a pasar, pero al no hacer nada, sabes lo que podía ocurrirte, así que has sido muy valiente.
    Tener una familia que te trate como una persona que tiene una enfermedad que debe vivir y sentirse viva, sobretodo cuando se es pequeño, en vez de cómo un enfermo, es una suerte que no tiene todo el mundo. Tres hurras por tu madre.

    Suerte y paciencia.

    Un abrazo,
    Una sufridora más

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  2. Jeffrey se abre una nueva ventana, me ha emocionado tu entrada, la forma tan directa y cercana de contar lo pasado y lo que tiene que venir. Los que llevamos al dolor a cuestas sólo buscamos algo que nos permita mirar con esperanza el camino. Todos llevamos un bastón físico o no, nos necesitamos apoyar en algo. Un abrazo virtual

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    1. ¡Muchas gracias Leonor!
      Estoy me de acuerdo acerca de los que dices de los bastones.
      Yo soy un gran defensor de buscar apoyos. El calzoncillo por encima del pantalón me lo quite hace mucho.
      Un abrazo.

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  3. Mucha Fuerza e ilusión después de la operación. Piensa en las palabras de tu madre y que ella está cuidándote, estará siempre (eso lo sabes). Y espero que te vaya muy bien con tu prótesis nueva, sea como sea el postoperatorio y la recuperación, no te rindas porque tienes a gente que te apoyará, cuando sueltes improperios por el dolor y cuando sonrías por no llevar el bastón. Y una cosa, aunque dejes de caminar como camines, seguirás siendo tú.
    Me duele que hayas pasado por tantas cosas, sobre todo por lo emocional relacionado a la lesión (es basura pura) pero eso es fruto de la desesperación y de las ganas de estar bien. No obstante, aunque la Medicina no sea infalible es justo a la que no debemos dejar de lado. Pero esto para otro rato, para cuando estés fuerte, risueño, cuando lo escribas desde otro punto de vista (espero ese post).
    Cuidate y que te cuiden mucho y bien. Analgesia, analgesia y besotes analgésicos para ti. Un abrazo.

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    1. Hola Laura! Por supuesto que se que seguiré siendo yo cuando me cambien la pierna, Jajajaja
      Este post lo he escrito desde la más absoluta tranquilidad, de la asimilación del pasado y con la alegria del nuevo paso que voy a dar. Pero tu comentario me sirve para darme cuenta de cosas. Por ejemplo, la conversación con mis amigos fue graciosisima pero al leerte y me doy cuenta de que quizá estaría bien ejemplo darle más claves al lector de que es una situación bonita entre amigos.
      Muchas gracias. Nos vemos por las redes.
      Un abrazo.

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